Los trabajos de clase
Es bastante frecuente, a partir de Secundaria, que los profesores utilicen como forma de evaluación y aprendizaje los trabajos personales o en grupo, también llamados monografías. Por tanto, te vendrán bien orientaciones como las siguientes:
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Atención. Es fundamental que prestes la máxima atención a las orientaciones y normas que te den para realizar el trabajo, tanto en forma como en contenidos. Si algo no te queda claro, pregunta en público o en privado.
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Calendario. Lo primero para la buena realización de un trabajo es fijar el calendario y la distribución del tiempo disponible y que le vas a dedicar. Sé fiel a la fecha de entrega y realízalo sin prisas.
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Esquema de trabajo. Haz el índice de contenidos y proyecta la extensión aproximada de cada punto.
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Documentación. Busca las fuentes de información: libro de texto, libros especializados, enciclopedias, Internet, artículos de prensa, audiovisuales, etc.; y haz las fichas correspondientes.
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Selección. El problema para hacer los trabajos no suele ser la documentación, abundante y fácil de encontrar en la actualidad. Lo importante es seleccionar lo que encaja en el trabajo que tienes entre manos, ordenarlo y jerarquizarlo según su importancia.
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Redacción. En el momento de dar forma al trabajo, hazlo poco a poco y sin prisas. Si trabajas con ordenador todo te será más fácil porque puedes ir atrás y adelante, quitar y añadir, en el texto que vas escribiendo.
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Repaso. Ten en cuenta lo mismo que decíamos para hacer los exámenes. A la hora de redactar, cuida la ortografía, la correcta organización de las ideas, la presentación...; los mil detalles que exigen tu atención para no hacer cualquier chapuza.
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Aparato crítico. A medida que subas en el nivel de estudios, se te exigirá más precisión en el aparato crítico de tus trabajos; es decir, en citar científicamente las fuentes de tu información, en distinguir la información y la opinión, los datos y la interpretación... Conviene que comiences a hacerlo pronto, según las orientaciones que te den, y que se vea que tus trabajos son obra personal y no un mero cortar y pegar sin orden ni concierto.
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Conclusiones. Suele exigirse, pero, aunque no lo hagan, procura siempre cerrar los trabajos con un apartado de conclusiones o consideraciones personales que resuman el trabajo en sí mismo y lo que te ha aportado el hacerlo.
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Corrección. Además de las sucesivas correcciones que tú mismo debes hacer del trabajo, por partes y en conjunto, conviene que alguien te lo revise antes de entregarlo. Pueden ser tus padres, hermanos mayores o compañeros. Sus enriquecedoras observaciones contribuirán a mejorarlo.
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Reposo. Concluido el trabajo, déjalo reposar unos días antes de darle el último repaso. Comprobarás que, a pesar de que lo creías perfecto, todavía encontrarás detalles mejorables.
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Imprime a tiempo. Si haces el trabajo a ordenador, no esperes a imprimirlo la víspera; la ley de Murphy —Si algo puede fallar, fallará; y además en el momento más inoportuno— suele cumplirse, y ese día se te acabará la tinta de la impresora y no podrás entregarlo en la fecha exigida.
FUENTE: LIBRO TÉCNICAS DE ESTUDIO PARA ADOLESCENTES DE ANTONIO GONZÁLEZ
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